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Garrucha, entre la tradición pesquera y el paraíso turístico

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Vista de Garrucha

Conocida como la pequeña San Sebastián, Garrucha, es una localidad del LEVANTE ALMERIENSE, situada al norte del Parque Natural de Cabo de Gata Níjar. A lo largo de su historia, como lugar de veraneo de la burguesía minera del siglo XIX, enclave comercial y sede alfolí, Garrucha ha logrado manter su tradición marinera como pueblo pesquero.

Garrucha es toda historia, con vestigios de hace 5.000 años, esta villa abasteció ejércitos, exportó esparto y mármol y fue tierra presa de piratas, siempre fuente de riqueza pesquera vivió su época dorada con el éxito minero. Casinos, clubs de tenis, pistas de bailes, mansiones y señoritos que venían a veranear a Garrucha plagaban el pueblo y lo convertían en la “pequeña San Sebastián”.

A pesar de la crisis de la minería y de la emigración a finales del siglo XIX, el sector pesquero de Garrucha se resistió a desaparecer. La pesca tiene una gran tradición en el municipio, donde las modalidades más representativas son el arrastre de fondo, el rastreo y la pesca con artes menores. Entre las principales especies comercializadas destaca la Gamba roja de Garrucha, que por su precio y sabor es la estrella de la captura, y otras como la melva, la caballa, el jurel, la bacaladilla, la merluza, la brótola, el pez sable, el pez espada y la alacha.

El peso del sector pesquero se refleja en su gastronomía, sus gambas rojas y sus pescados de roca como el gallopedro, la gallineta, el pargo o el mero se convierten en los reyes de la cocina, preparados con vino blanco y aceite de oliva. También se pueden degustar sabrosísimos guisos marineros, preparados con rape o caballa. Y fuera de la mar, son típicas las migas acompañadas de sardinas, tocino frito y pimientos asados, y otros platos tradicionales como los gurullos. El tapeo también tiene su sitio en Garrucha, bares y restaurantes preparan tapas y pequeñas raciones para picar y degustar el verdadero sabor a mar del LEVANTE ALMERIENSE.

RECOMENDAMOS:

Monumento al poeta Antonio Cano Cervantes

  • El Ayuntamiento de Garrucha. Es uno de los más representativos de la comarca, construido hacia el año 1875 sobre un antiguo Alfolí (almacén de sal). En su plaza se encuentra el monumento en memoria del reconocido poeta ciego de Garrucha, Antonio Cano Cervantes.
  • Paseo del malecón. Sobre sus losas rojas y blancas y amurallado por su mármol blanco puedes disfrutar de un tranquilo paseo en el que disfrutar del Mediterráneo y hacer alguna parada para tapear en sus restaurantes o degustar un exquisto plato con sabor a mar.

Puerto de Garrucha

  • Puerto y lonja de Garrucha. Su puerto pesquero está considerado como uno de los más importantes de la provincia. Y en su activa lonja, puedes ver cómo se realiza la subasta todos los días de pescado y marisco fresco. En su interior podrás observar dos impresionantes mosaicos, uno de ellos de la Virgen del Carmen del artista Clemente Gerez y otro de la venerada imagen de la Virgen de los Dolores.

Castillo de Jesús Nazareno Paciente

  • Castillo de Jesús Nazareno Paciente. Construido en 1769 por el arquitecto veratense Francisco Ruiz Garrido, esta fortaleza defendía las costas de los ataques de la piratería, y en la actualidad alberga el centro de interpretación de la pesca NAUTARUM.
  • Fiestas de Garrucha. El 16 de julio, en honor a la Virgen del Carmen, patrona de la localidad, se organiza una asada de sardinas y se realiza una procesión en barco. Ya en agosto, se celebra la Feria de San Joaquín, del 14 al 18, orquestas y casetas entretienen a los visitantes. La Semana Santa es otra de las grandes fiestas con la representación teatral de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. El Día de la Vieja, las cruces de mayo o la Noche de San Juan, son otras celebraciones destacadas.
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Vidas dedicadas a la mar en Villaricos

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“Mi padre, mi abuelo, y los padres de mi abuelo eran pescadores” nos cuenta José Rico, el Morales, un pescador de Villaricos que no puede vivir sin la mar. “Tengo 77 años, y sigo saliendo a la mar con mis hijos, como ellos ignoran tantas cosas, y yo como he estado toda la vida dedicándome a esto pues les enseño”, nos explica. El Morales, apodo que heredó de su padre, lleva dedicando su vida a la mar desde los 15 años, “pescando en Canarias, Castellón de la Plana, Vinaroz, Cabo Verde…”.

Vista de Villaricos

Nacido y criado en Villaricos, “un pueblo tradicional marinero, en el que no hay campo ni agricultura, solo gente de la mar”, el Morales, confiesa que hasta que “no me dé un infarto de éstos que me han dado y mientras que Dios me dé fuerzas, seguiré saliendo a la mar y me gustaría morirme en ella”. Muchas veces “me vengo a dormir en verano al barco, verá usted si le gusta a uno la mar…” y como “yo no sé hacer otra cosa, en casa sigo armando las artes”, nos confiesa.

Pesca de la lecha con moruna

Los Morales practican la pesca de temporada, por lo que según la época del pescado preparan unas artes específicas para cada especie. Este año no ha sido un buen año para la LECHA, la especie protagonista este mes en SABOR A MAR. No hay una explicación clara sobre de porque apenas se han pescado LECHAS, el levante y que la mar es así son los argumentos que los pescadores manejan para explicar esta escaseza.

Paco Rico, hijo de José, continúa con la estirpe marinera de los Morales. Desde los 14 años, edad a la que comenzó hasta hoy, ya son más de 30 años pescando en la mar y afirma que “hoy por hoy no termina uno de aprender”. Sobre esta situación, Paco Rico, considera que aunque “es la época del desove y que la LECHA, pasa más tarde o más temprano por esta zona, la mar no es una ciencia exacta”.

La moruna es el arte de pesca que emplean en Villaricos para capturar la LECHA. “Llevo unos 10 ó 11 años con la moruna”, explica el Morales, y “todos los años nos hemos defendido bien pero este año ni para el gasoil, ni aquí ni en otros lados tampoco”. Los pescadores aprovechan que “el pez viene a desovar, ahora en esta época entra para Levante, por lo que situamos las artes para Levante, y cuando pasa alguno ya se se queda ahí”, comenta.

Pesca en Villaricos

“La moruna es como una almadraba pero en pequeño”, afirma José Rico, y cuando “sacamos el pez con la mano, en el cabecero dos hombres jóvenes le echan mano a la lecha, y eso le da a uno 20 años de vida”. En el caso de la LECHA además, la satisfacción es mayor porque “es brava, es un pescado de 18-25 kg por lo que tiene mucha fuerza, y más cuando se juntan 90 ó 100 pescados el bravío que levantan es para verlo”.

Lecha del Levante Almeriense

En cuanto a esta especie, Paco Rico afirma que “es un pescado que al igual que al atún es enorme, de hasta 400 kg., está dentro de las familia de los jureles, una de las que más se desarrolla, navega con ellos, pero luego se independiza y vive en la piedra, y se alimenta de cefalópodos como el calamar, el pulpo y la jibia”. Además “es muy sabroso, y muy versátil para la cocina”. La LECHA “es un buen pescado para comer, para mi uno de los mejores, sabe muy bien”, afirma el Morales.

“Nosotros pertenecemos a la modalidad de artes menores, alberga muchísimos artes: trasmallo, pijoteras, jibieras, pesca pelágica”, detalla Paco Rico. “Nosotros el resto del año pescamos con trasmallo, pillamos salmonete, jibia, breca… Como el que va a hacerse un traje, cada pescado tiene su arte, aquí si se hace una jibiera es para pillar jibia, si se hace una moruna, se hace para pillar LECHA”, nos explica José Rico. ¿Y tú conoces algún arte específico para alguna especie? Cuéntanoslo!

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Enero: la merluza, un clásico en nuestro plato

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La merluza, tan habitual en nuestra mesa, es una de las especies capturadas en el LEVANTE ALMERIENSE. En concreto, en la Lonja de Garrucha representa el 5,4 por ciento de las especies comercializadas. Y es que la merluza es uno de los pescados con más peso en comercialización y consumo en España. Según un estudio realizado por el FROM, el 94% de los hogares declara comprar este pescado. Se comercializa fresca y congelada, aunque se puede encontrar también ahumada, salada y seca. Se distinguen tres categorías en relación a su peso y tamaño: merluza cuando sobrepasa lo dos kilos, pescadilla cuando es menor de dos kilos y pijota cuando tiene un peso y un tamaño menor a ésta última. A la venta están disponibles otras especies similares como la merluza del Senegal o merluza negra, que también se pesca en el LEVANTE ALMERIENSE, la merluza argentina, neozelandesa, patagónica, de El Cabo, la plateada o de Boston…

En la zona del LEVANTE ALMERIENSE la merluza es capturada con enmalle (artes menores) y por la flota de arrastre. Las tallas mínimas para su captura son variables dependiendo de los caladeros, oscilando entre los 20 centímetros del Mediterráneo a los 27 centímetros del Atlántico. Es muy raro que sobrepase los 100-130 centímetros, si bien las tallas más frecuentes rondan entre los 20 y 60 centímetros.

Con el dorso de color gris, con un toque pardo o azulado, los laterales de la merluza son de color plateado claro que se vuelve blanco en el vientre. Su apariencia presenta un cuerpo fino, alargado y esbelto, y una amplia cabeza. La mandíbula inferior es algo más pronunciada que la superior y su boca está provista de numerosos y fuertes dientes en forma de gancho.

La merluza vive en el fondo aunque durante la noche puede subir a la superficie a cazar. Los ejemplares adultos se nutren principalmente de peces menores y los pequeños de quisquillas y crustáceos diminutos. Se ha llegado a registrar el consumo de ejemplares de menor tamaño de la misma especie, por lo que a la merluza se le atribuyen algunos hábitos de canibalismo.