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El pescador contra el atún, un pulso de vida o muerte

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Los brazos del marinero contra la fortaleza vital del ATÚN, así es la lucha que mantienen ambos durante la pesca de esta especie en el LEVANTE ALMERIENSE. Ramón Aguado, el Gato, aprendió de su padre, y su padre de su abuelo, y así sucesivamente, y ellos le enseñaron que “a la mar miedo nunca, pero si respeto”. Tras 40 años en la mar, todavía se emociona cuando pican, y eso significa que “hay pesca, y es que el día que no me emocione no iré nunca más a la mar”. Una dilatada experiencia que nos muestra con sus conocimientos sobre el ATÚN, “un pez muy bravo, con mucha fuerza” cyua captura le produce una gran satisfacción personal, y es que tiene su mérito “pescar con un anzuelo un pez de hasta 500 kg”.

Es un pulso “tú contra él, son los brazos del marinero contra el ATÚN, mientras él tira con todas sus fuerzas para no perder la vida”, nos cuenta otro pescador de Carboneras, Juan Belmonte. Esta tarea llega a ser peligrosa, “se ha llevado a gente para abajo y aún estamos esperando todavía” señala el Gato, quien destaca la técnica de pesca que emplean “trabajando de tú a tú con el pescado, artesanalmente con el anzuelo”.

Atunes en el Levante Almeriense

Para Enrique Aguado el instante en el que se pesca el ATÚN “es un momento muy complicado con mucho peligro” y es que el ATÚN “es tan bravo, que tiene tanta fuerza como 10 personas”, por eso “la experiencia es muy importante”. Posteriormente “lo amarramos al barco, mientras otro lo engancha y lo vamos acercando hasta la borda, con mucho cuidado, para no destrozar la carne, de gran valor comercial”, señala. De su propia experiencia recuerda que el ATÚN más grande que pescó pesaba 520 kg, pero “conozco a pescadores que llegaron a pillar atunes de hasta 750 kg”. Un trabajo muy duro que según Enrique Aguado solo puedes realizar si verdaderamente te gusta.

Embarcación de palangre en el puerto de Carboneras

Carboneras, un referente de la pesca de palangre de superficie del Mediterráneo

Juan Belmonte afirma que los marineros de Carboneras son conocidos en todo el Mediterráneo porque “hemos sido la flota de palangre de superficie más grande”. Y aunque “en Carboneras hemos tenido épocas de mala pesquerías y hemos pescado otras especies alternativas, el ATÚN supone el 60% de las capturas, con los puestos de trabajo que ello implica fuera de la mar”. Por cada puesto de la mar “son 10 indirectos de tierra, esto es una cadena y si la rompemos no anda la bicicleta”, nos explica Ramón Aguado.

“La pesquería la empezábamos a principios de mayo, cuando viene el pescado del derecho, y la acabábamos sobre julio cuando el pescado había desovado y volvía para el Atlántico, ahora pillamos en todas las épocas del año”, afirma Belmonte. Este pescador aún recuerda cuando embarcó por primera vez, con solo trece años vivió durante 29 días su primera experiencia en la mar.

Ramón Aguado, el Gato, nos cuenta el valor de Carboneras en la pesca de esta especie, “desde aquí hemos recorrido medio mundo desde las costas de Libia hasta Cabo Blanco, arrancábamos en Libia a primeros de mayo, después Lampedusa, Cerdeña, Sicilia, Argelia, Túnez, y acabábamos aquí en Mallorca, Cabo de Gata o en Palos, siguiendo la dirección del ATÚN.

Después de relatar la experiencia de estos pescadores, os atrevéis a pescar unos atunes? Contadnos vuestra experiencia como pescadores!!

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Odisea de la pesca artesanal en Cabo de Gata

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Como una tarea heroica desarrollan cada día los pescadores de San Miguel de Cabo de Gata su labor marinera. Condicionados por el viento de Poniente, por tener que cumplir las restricciones de trabajar en una zona protegida, por tener que botar el barco cada día a mar abierto, los pescadores de artes menores de San Miguel de Cabo de Gata viven su oficio de pescador de un modo diferente. “No somos igual que el resto de los núcleos pesqueros del Parque, tenemos la dificultad del tiempo, cuando hay poniente ya no podemos salir, además estamos dentro de un Parque natural y una reserva marina, por lo que tenemos unas restricciones especiales”, afirma Luis Rodríguez Rodríguez, El Chato, pescador y presidente de la Asociación de Pescadores Artesanales del Parque (PESCARTES), formada por pescadores de Cabo Gata, San José, La Isleta, Aguamarga y Carboneras.

San José en Cabo de Gata

“A mi me han salido los dientes en la mar, siempre hemos trabajado con artes que necesitaban mucha gente, y mi escuela ha sido la gente”, recuerda El Chato, quien lo primero que hace por la mañana, es ver el tiempo, “me levanto me tomo el cafelillo y en la caseta espero a que llegue el marinero”. Antes se miraba el cielo, a las nubes o se escuchaba el trinar de un pájaro “ahora trabajamos más seguros, en el barco llevamos VHF y nos dan el parte meteorológico cada hora”, asegura.

Niño en un barco de pesca artesanal

“Soy un pescador de artes menores, que realiza pesca artesanal con trasmallo, nasa, con jibieras, con palangrillo, dependiendo de la época y del arte, capturamos una especie u otra, ahora estamos pescando JIBIA”, señala Luís Rodríguez. La clave de la pesca artesanal en esta zona está en la alternancia de las artes, dicha alternancia está condicionada por la época del año y a su vez determina la especie a capturar, por eso entre los principales pescados de época que capturan están la melva, el salmonete, la JIBIA

Pesca artesanal en San Miguel Cabo de GataLa pesca artesanal se practica en todo el mundo, pero es curioso que “la pesca artesanal como se realiza en el resto de España o dentro del Parque es distinta en San Miguel de Cabo de Gata por la dificultad de estar en un playa. No tenemos hielo, no tenemos gasoil, no tenemos donde guardar los aperos de pesca”, afirma el Chato. En un día de viento donde los pescadores tienen puerto o refugio “no tienen la dificultad que nosotros tenemos. Aquí en cuanto hay un poco de oleaje no puedes botar el barco en el agua por las olas que se producen en la orilla”, situación que les obliga a quedarse en tierra reparando las redes y arreglando los barcos pero sin obtener ganancia alguna.

Pesca Artesanal en Cabo de Gata

Como pescador artesanal que ha aprendido de su padre, al Chato le gustaría que su hijo, que también trabaja con él, aprenda este oficio y pueda seguir ejerciéndolo. Los Chatos, los Arenques, los Leñeros, los Carrellines, son algunos nombres de patrones, “viejos conocidos en los puertos de Castellón a Ceuta”, que están desapareciendo, “en los años 80 éramos veinte barcos ahora quedamos cuatro”.

EL RESPETO AL MEDIO AMBIENTE, CLAVE DE LA PESCA ARTESANAL

Macarena Molina Hernández, gerente de Ecoalmeria Iniciativas Ambientales, asegura que el Parque Natural de Cabo de Gata le debe a la pesca artesanal “el estado de conservación de sus fondos marinos, gracias a su actitud respetuosa con el medio ambiente, con las capturas…”.

Esta actitud se debe a que los pescadores artesanales consideran a “la mar como una madre, ellos entran a la mar y salen cuando ella quieren, saben que quien manda es la mar”, afirma Macarena Molina. Y siguen sus ritmos, “ellos van rotando sus aparejos, cambiando de arte igual que en la agricultura, y es que ellos capturan en función del ciclo vital de los peces, saben cuando tienen que pescar menos para conseguir lo mismo, ellos prefieren coger una jibia grande que cinco pequeñas”.

Puesta de sol en Cabo de Gata

Además de su valor patrimonial, la pesca artesanal “es una de las señas principales de la comarca, en una zona donde las posibilidades de trabajo están muy limitadas por el respeto al medio ambiente, han logrado que se asentaran los núcleos de población,”, señala la gerente, quien reclama que al igual que se protegen las especies “habría que proteger a estas poblaciones, actualmente son sostenibles, y deberíamos poner en valor todo lo que ellos están protegiendo”.

Más información sobre la pesca artesanal en Cabo de Gata PINCHA AQUÍ.


Mayo: el deseado atún rojo

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Atún rojo del Levante AlmerienseEl ATÚN ROJO es un pescado de alto valor en el mercado. Fresco, congelado, en conserva, desecado, en salazón, dando lugar a la tradicional mojama, o en platos preparados, está disponible para todos los gustos. Su carne es muy apreciada, sobre todo en el mercado japonés para la obtención del sasimi, por lo que gran parte de las capturas se destinan a la exportación. Esta gran demanda sumada al lento crecimiento del ATÚN ROJO y a su alta sensibilidad a la contaminación, hacen que sea una especie vulnerable a la sobreexplotación, provocando así un grave declive de su población en los últimos años.

El ATÚN ROJO presenta el cuerpo largo y redondeado, cubierto por pequeñas escamas excepto en el pecho que son largas y fuertes. Su gran cabeza cuenta con pequeños ojos en comparación con otros atunes y muestra pequeños dientes en hilera. Se trata de una especie que puede encontarse tanto cerca de la superficie del mar como a profundidades medias, donde vive en aguas templadas, a temperaturas no inferiores a los 10 ºC. Los adultos se alimentan de peces como el arenque, la anchoa, la sardina o la caballa, y crustáceos y cefalópodos, mientras que los ejemplares más jovenes lo hacen de plancton. Los individuos jóvenes son gregarios y forman comunidades, a veces con otras especies. Las capturas de esta especie tienen un marcado carácter estacional concentrándose en los meses de mayo a julio (almadrabas) y de agosto a octubre (almadrabas, cerco y palangre).

Realizan grandes migraciones dirigiéndose del Atlántico al Mediterráneo para realizar la puesta y en sentido contrario una vez que ésta ha terminado. Durante el periodo reproductor dejan de alimentarse y  forman bancos cerca de la costa mediterránea, aunque se han encontrado larvas en el Atlántico cerca del Estrecho de Gibraltar.

Grupo de atunes rojos en el Levante Almeriense

SABÍAS QUE…

  • Cuando empieza la época de reproducción, los adultos siempre vuelven a las aguas donde nacieron.
  • Tiene bien desarrollado el sistema circulatorio, lo que lo convierte en un pez de sangre caliente y en un rápido nadador (72,5 km/hora).
  • Es un depredador pelágico que debe nadar continuamente para ventilarse y generar suficiente calor para mantener los órganos vitales y elevar la temperatura corporal por encima de la temperatura del agua.
  • La longevidad de la población del ATÚN ROJO en el Mediterráneo se ha estimado en 20 años aproximadamente.
  • Los especimenes adultos de ATÚN ROJO pueden superar los 3 metros de longitud, lo que los convierte en la mayor especie de atún y pesan 250 kg de media.
  • Una hembra de 5 años puede producir una media de cinco millones de huevos al año, mientras que las hembras de 15-20 años pueden llevar hasta 45 millones de huevos.

Ser redero, el otro oficio de la mar

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Alonso Vicente Fuentes es un redero del Puerto de Garrucha. Unido a la mar desde pequeño, heredó el gusto por este oficio a través de su padre y de su abuelo dedicados toda una vida a la pesca. Siempre supo que quería seguir relacionado con la mar y apostó por el cada vez más escaso oficio de redero. Un oficio imprescindible para lograr una pesca eficiente de la que dependen un gran número de familias del LEVANTE ALMERIENSE.

Alonso conoce y asume su responsabilidad como redero. “Siempre pienso en los hombres que van embarcados y si sus redes no cogen el pescado no pueden comer, ni ellos ni sus familias”, por eso afirma que “hay que esmerarse todo lo posible a la hora de remendar las redes para que todo vaya bien”.

En cuanto a su experiencia, Alonso admite que “aquí no hay libros por lo que se necesitan muchos años para aprender y todos los días surgen cosas nuevas y aprendes algo”. Explica como han cambiado los tiempos y es que si antes “se trabajaba con cáñamo y esparto, ahora empleamos plástico, poliuretano, nylon…”. En la actualidad “todo es más fácil, antes tenían que hacer toda la red, ahora nosotros solo le damos el diseño a las piezas que ya vienen hechas”, siguiendo las apreciaciones de “cada patrón, ya que cada uno lleva las redes de una manera diferente”.

Ser redero para Alonso es más que remendar redes y coser agujeros, es ayudar a las familias pesqueras del LEVANTE ALMERIENSE a conseguir más capturas y así mantener vivas las tradiciones de la mar.

 

La aventura de ir a la mar

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Os dejamos este vídeo con nuestra primera jornada de pesca en el LEVANTE ALMERIENSE. Al parecer pudo ser más productiva según José Cervantes, Patrón del buque Bahía de Garrucha en el que nos embarcamos. Pero así es la aventura de ir a la mar, nunca sabes lo que te deparará. Aunque capturamos una buena cantidad de marisco “nos han faltado unas cuantas cajas más de pescado”, afirma el Patrón. Para nosotros, sin embargo, la faena no estuvo mal siendo nuestro primer día “pillamos unos 10-12 kilos de gamba blanca, 2 cajas de pijota, 2 cajas de bacalao, 3 cajas de brótola, 2 ó 3 retales más de rape, pulpo y pota”, enumera Cervantes.

La jornada en la mar empieza siempre, según nuestro Patrón, teniendo en cuenta “el tiempo que va a hacer, cuanto tiempo lleva descansado el caladero; y si hace levante o poniente tienes que ir a una zona o a otra, y dependiendo de ésto vas a la gamba o al pescado…”. Cuando se llega al caladero “vamos alargando el arte poco a poco, después de unos minutos llega al fondo y estamos tres o cuatro horas arrastrando de un lado a otro”, explica, luego “elevas y ves como se ha dado el sitio, es un poco ir a la aventura”. A veces subes las artes y “ves la red llena, toda una alegría”, pero la captura sola no cuenta si no hay buena venta. Y otras veces “subes las artes y vienen la mitad de ellas”, ahí llega la decepción.

Con 48 años “sin querer queriendo” y embarcado desde los 17 años, José Cervantes lleva “31 años ininterrumpidos de chicote a rabo trabajando como pescador, 11.000 días embarcados ya”, nos cuenta. Como Patrón del Bahía de Garrucha comparte con sus hermanos la propiedad del barco, “la finca es nuestra y es lo que tenemos, lo que hemos vivido desde pequeños”.

Enero: la merluza, un clásico en nuestro plato

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La merluza, tan habitual en nuestra mesa, es una de las especies capturadas en el LEVANTE ALMERIENSE. En concreto, en la Lonja de Garrucha representa el 5,4 por ciento de las especies comercializadas. Y es que la merluza es uno de los pescados con más peso en comercialización y consumo en España. Según un estudio realizado por el FROM, el 94% de los hogares declara comprar este pescado. Se comercializa fresca y congelada, aunque se puede encontrar también ahumada, salada y seca. Se distinguen tres categorías en relación a su peso y tamaño: merluza cuando sobrepasa lo dos kilos, pescadilla cuando es menor de dos kilos y pijota cuando tiene un peso y un tamaño menor a ésta última. A la venta están disponibles otras especies similares como la merluza del Senegal o merluza negra, que también se pesca en el LEVANTE ALMERIENSE, la merluza argentina, neozelandesa, patagónica, de El Cabo, la plateada o de Boston…

En la zona del LEVANTE ALMERIENSE la merluza es capturada con enmalle (artes menores) y por la flota de arrastre. Las tallas mínimas para su captura son variables dependiendo de los caladeros, oscilando entre los 20 centímetros del Mediterráneo a los 27 centímetros del Atlántico. Es muy raro que sobrepase los 100-130 centímetros, si bien las tallas más frecuentes rondan entre los 20 y 60 centímetros.

Con el dorso de color gris, con un toque pardo o azulado, los laterales de la merluza son de color plateado claro que se vuelve blanco en el vientre. Su apariencia presenta un cuerpo fino, alargado y esbelto, y una amplia cabeza. La mandíbula inferior es algo más pronunciada que la superior y su boca está provista de numerosos y fuertes dientes en forma de gancho.

La merluza vive en el fondo aunque durante la noche puede subir a la superficie a cazar. Los ejemplares adultos se nutren principalmente de peces menores y los pequeños de quisquillas y crustáceos diminutos. Se ha llegado a registrar el consumo de ejemplares de menor tamaño de la misma especie, por lo que a la merluza se le atribuyen algunos hábitos de canibalismo.

Con ‘salitrilla’ en la sangre

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Dice que tiene ‘salitrilla’ en la sangre y que el que ha nacido debajo de la quilla de un barco, nunca deja de ser pescador. Por eso Juan Cervantes, ‘El Palomo’, siempre será pescador. A sus 61 años sigue pegado a la mar tras ser Patrón mayor de la Cofradía de pescadores de Garrucha, vicepresidente de la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores durante 16 años y presidente durante cuatro de este mismo organismo. Reconoce el poder de la experiencia, y afirma haber aprendido a pescar en el LEVANTE ALMERIENSE de su padre y del resto de pescadores, una gran familia que se une en la Cofradía de Garrucha. Y es que para ‘El Palomo’ las cofradías “no deben de faltar, quien vende es el mismo pescador, y si ganamos o perdemos somos nosotros mismos”.

Habla de su antiguo barco el Marcelo I como si de una persona se tratase, y se le saltan las lágrimas al recordar el día que lo desguazaron, “ese día fue un llanto”. Afirma que a la mar siempre hay que tenerle respeto, pero “miedo nunca”, y que hay que buscarle “su beneficio y rentabilidad pero siempre cuidándola”. Por eso apuesta por una pesca que preserve las especies, porque “mis hijos, mis nietos y biznietos van a vivir de la mar y hay que sacarle lo mínimo para que día a día se vaya regenerando y vaya dando más capturas”.