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Vidas dedicadas a la mar en Villaricos

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“Mi padre, mi abuelo, y los padres de mi abuelo eran pescadores” nos cuenta José Rico, el Morales, un pescador de Villaricos que no puede vivir sin la mar. “Tengo 77 años, y sigo saliendo a la mar con mis hijos, como ellos ignoran tantas cosas, y yo como he estado toda la vida dedicándome a esto pues les enseño”, nos explica. El Morales, apodo que heredó de su padre, lleva dedicando su vida a la mar desde los 15 años, “pescando en Canarias, Castellón de la Plana, Vinaroz, Cabo Verde…”.

Vista de Villaricos

Nacido y criado en Villaricos, “un pueblo tradicional marinero, en el que no hay campo ni agricultura, solo gente de la mar”, el Morales, confiesa que hasta que “no me dé un infarto de éstos que me han dado y mientras que Dios me dé fuerzas, seguiré saliendo a la mar y me gustaría morirme en ella”. Muchas veces “me vengo a dormir en verano al barco, verá usted si le gusta a uno la mar…” y como “yo no sé hacer otra cosa, en casa sigo armando las artes”, nos confiesa.

Pesca de la lecha con moruna

Los Morales practican la pesca de temporada, por lo que según la época del pescado preparan unas artes específicas para cada especie. Este año no ha sido un buen año para la LECHA, la especie protagonista este mes en SABOR A MAR. No hay una explicación clara sobre de porque apenas se han pescado LECHAS, el levante y que la mar es así son los argumentos que los pescadores manejan para explicar esta escaseza.

Paco Rico, hijo de José, continúa con la estirpe marinera de los Morales. Desde los 14 años, edad a la que comenzó hasta hoy, ya son más de 30 años pescando en la mar y afirma que “hoy por hoy no termina uno de aprender”. Sobre esta situación, Paco Rico, considera que aunque “es la época del desove y que la LECHA, pasa más tarde o más temprano por esta zona, la mar no es una ciencia exacta”.

La moruna es el arte de pesca que emplean en Villaricos para capturar la LECHA. “Llevo unos 10 ó 11 años con la moruna”, explica el Morales, y “todos los años nos hemos defendido bien pero este año ni para el gasoil, ni aquí ni en otros lados tampoco”. Los pescadores aprovechan que “el pez viene a desovar, ahora en esta época entra para Levante, por lo que situamos las artes para Levante, y cuando pasa alguno ya se se queda ahí”, comenta.

Pesca en Villaricos

“La moruna es como una almadraba pero en pequeño”, afirma José Rico, y cuando “sacamos el pez con la mano, en el cabecero dos hombres jóvenes le echan mano a la lecha, y eso le da a uno 20 años de vida”. En el caso de la LECHA además, la satisfacción es mayor porque “es brava, es un pescado de 18-25 kg por lo que tiene mucha fuerza, y más cuando se juntan 90 ó 100 pescados el bravío que levantan es para verlo”.

Lecha del Levante Almeriense

En cuanto a esta especie, Paco Rico afirma que “es un pescado que al igual que al atún es enorme, de hasta 400 kg., está dentro de las familia de los jureles, una de las que más se desarrolla, navega con ellos, pero luego se independiza y vive en la piedra, y se alimenta de cefalópodos como el calamar, el pulpo y la jibia”. Además “es muy sabroso, y muy versátil para la cocina”. La LECHA “es un buen pescado para comer, para mi uno de los mejores, sabe muy bien”, afirma el Morales.

“Nosotros pertenecemos a la modalidad de artes menores, alberga muchísimos artes: trasmallo, pijoteras, jibieras, pesca pelágica”, detalla Paco Rico. “Nosotros el resto del año pescamos con trasmallo, pillamos salmonete, jibia, breca… Como el que va a hacerse un traje, cada pescado tiene su arte, aquí si se hace una jibiera es para pillar jibia, si se hace una moruna, se hace para pillar LECHA”, nos explica José Rico. ¿Y tú conoces algún arte específico para alguna especie? Cuéntanoslo!

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Odisea de la pesca artesanal en Cabo de Gata

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Como una tarea heroica desarrollan cada día los pescadores de San Miguel de Cabo de Gata su labor marinera. Condicionados por el viento de Poniente, por tener que cumplir las restricciones de trabajar en una zona protegida, por tener que botar el barco cada día a mar abierto, los pescadores de artes menores de San Miguel de Cabo de Gata viven su oficio de pescador de un modo diferente. “No somos igual que el resto de los núcleos pesqueros del Parque, tenemos la dificultad del tiempo, cuando hay poniente ya no podemos salir, además estamos dentro de un Parque natural y una reserva marina, por lo que tenemos unas restricciones especiales”, afirma Luis Rodríguez Rodríguez, El Chato, pescador y presidente de la Asociación de Pescadores Artesanales del Parque (PESCARTES), formada por pescadores de Cabo Gata, San José, La Isleta, Aguamarga y Carboneras.

San José en Cabo de Gata

“A mi me han salido los dientes en la mar, siempre hemos trabajado con artes que necesitaban mucha gente, y mi escuela ha sido la gente”, recuerda El Chato, quien lo primero que hace por la mañana, es ver el tiempo, “me levanto me tomo el cafelillo y en la caseta espero a que llegue el marinero”. Antes se miraba el cielo, a las nubes o se escuchaba el trinar de un pájaro “ahora trabajamos más seguros, en el barco llevamos VHF y nos dan el parte meteorológico cada hora”, asegura.

Niño en un barco de pesca artesanal

“Soy un pescador de artes menores, que realiza pesca artesanal con trasmallo, nasa, con jibieras, con palangrillo, dependiendo de la época y del arte, capturamos una especie u otra, ahora estamos pescando JIBIA”, señala Luís Rodríguez. La clave de la pesca artesanal en esta zona está en la alternancia de las artes, dicha alternancia está condicionada por la época del año y a su vez determina la especie a capturar, por eso entre los principales pescados de época que capturan están la melva, el salmonete, la JIBIA

Pesca artesanal en San Miguel Cabo de GataLa pesca artesanal se practica en todo el mundo, pero es curioso que “la pesca artesanal como se realiza en el resto de España o dentro del Parque es distinta en San Miguel de Cabo de Gata por la dificultad de estar en un playa. No tenemos hielo, no tenemos gasoil, no tenemos donde guardar los aperos de pesca”, afirma el Chato. En un día de viento donde los pescadores tienen puerto o refugio “no tienen la dificultad que nosotros tenemos. Aquí en cuanto hay un poco de oleaje no puedes botar el barco en el agua por las olas que se producen en la orilla”, situación que les obliga a quedarse en tierra reparando las redes y arreglando los barcos pero sin obtener ganancia alguna.

Pesca Artesanal en Cabo de Gata

Como pescador artesanal que ha aprendido de su padre, al Chato le gustaría que su hijo, que también trabaja con él, aprenda este oficio y pueda seguir ejerciéndolo. Los Chatos, los Arenques, los Leñeros, los Carrellines, son algunos nombres de patrones, “viejos conocidos en los puertos de Castellón a Ceuta”, que están desapareciendo, “en los años 80 éramos veinte barcos ahora quedamos cuatro”.

EL RESPETO AL MEDIO AMBIENTE, CLAVE DE LA PESCA ARTESANAL

Macarena Molina Hernández, gerente de Ecoalmeria Iniciativas Ambientales, asegura que el Parque Natural de Cabo de Gata le debe a la pesca artesanal “el estado de conservación de sus fondos marinos, gracias a su actitud respetuosa con el medio ambiente, con las capturas…”.

Esta actitud se debe a que los pescadores artesanales consideran a “la mar como una madre, ellos entran a la mar y salen cuando ella quieren, saben que quien manda es la mar”, afirma Macarena Molina. Y siguen sus ritmos, “ellos van rotando sus aparejos, cambiando de arte igual que en la agricultura, y es que ellos capturan en función del ciclo vital de los peces, saben cuando tienen que pescar menos para conseguir lo mismo, ellos prefieren coger una jibia grande que cinco pequeñas”.

Puesta de sol en Cabo de Gata

Además de su valor patrimonial, la pesca artesanal “es una de las señas principales de la comarca, en una zona donde las posibilidades de trabajo están muy limitadas por el respeto al medio ambiente, han logrado que se asentaran los núcleos de población,”, señala la gerente, quien reclama que al igual que se protegen las especies “habría que proteger a estas poblaciones, actualmente son sostenibles, y deberíamos poner en valor todo lo que ellos están protegiendo”.

Más información sobre la pesca artesanal en Cabo de Gata PINCHA AQUÍ.


Abril: la nutritiva jibia

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Jibias del Levante AlmerienseJIBIA, sepia, choco… Todos conocemos a este riquísimo cefalópodo que este mes de abril se convierte en el protagonista de Sabor a mar. En su tinta, a la plancha, a la romana, en arroces, en calderetas, con alioli… nos gusta de todas las maneras, y por eso desde Sabor a mar queremos que conozcáis con más detalle cómo es la JIBIA del LEVANTE ALMERIENSE. Nutricionalmente aporta vitaminas tipo D y B, hierro, calcio, potasio y fósforo, minerales y proteínas con un alto valor biológico. Su contenido en grasas es bajo y su nivel de colesterol es inferior al del calamar. La JIBIA es uno de los productos más demandados entre los mariscos, moluscos y crustáceos frescos, debido a su sabor, al hecho de que es asequible y a que se encuentra en el mercado durante todo el año procedente de diversos lugares.

Su cuerpo es de mediano tamaño, ancho, oval, aplanado, con una longitud media de entre 20 y 40 centímetros. Posee colores variables del grisáceo pálido al marrón oscuro o pardo. Cuenta con ocho brazos y dos tentáculos más largos y con ventosas que usa para capturar a sus presas y para reproducirse. Se desplaza gracias a las dos aletas que recorren todo su cuerpo, y mediante la emisión de un chorro de agua a presión a través de una abertura corporal situada detrás de la cabeza. A través de ésta despide un chorro de tinta que le permite oscurecer el agua y evadirse de sus enemigos.

Puede vivir en diversas profundidades y tiene una gran capacidad de adaptación a zonas arenosos, rocosas e incluso en praderas de algas como la Posidonia oceánica. La JIBIA es carnívora y se alimenta de gambas, cangrejos y pequeños peces.

Pesca en el Levante Almeriense

Nasas, trasmallos y redes de arrastre son las principales artes de pesca empleadas para su captura, así como otros aparejos artesanales. En Cabo de Gata, en pleno LEVANTE ALMERIENSE usan las jibieras, un arte de pesca artesanal de fondo de forma rectangular que se cala cerca de la costa en fondos poco profundos.

CURIOSIDADES

  • La JIBIA es un depredador que se camufla entre la arena cambiando el color de su piel para sorprender a sus presas. Cuando éstas se aproximan lanza sus dos tentáculos para atraparlas con sus ocho brazos, las paraliza y las mata con un pico córneo que posee en la boca.
  • A diferencia de otros cefalópodos que mueren nada más desovar, la JIBIA hembra puede llegar a poner hasta 3.000 huevos a lo largo de su vida. Los huevos fecundados son del tamaño de una uva y son depositados sobre piedras o algas. La JIBIA los recubre de tinta para camuflarlos de los depredadores.
  • Un antiguo método de pesca de la JIBIA, hoy prohibido, era el denominado con reclamo. Se ataba una sepia hembra al extremo de un sedal, se tiraba al mar y se izaba cuando varios machos se abrazaban a ella. Actualmente se utiliza una figura con forma de sepia.