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El descanso del marinero en el Levante Almeriense

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Un trabajo tan agotador como ser pescador, merece un descanso. Los marineros aprovechan los paros temporales, los propiciados por las inclemencias del tiempo o por la escasez pesquera para tomarse unas vacaciones. Vicente González, pescador de cerco y Patrón Mayor de la Cofradía de Pescadores de Carboneras, es en estas fechas cuando se toma unos días libres.

Normalmente paramos en diciembre, enero, febrero, que es cuando hace más frío, hace peor tiempo, y aprovechamos para reparar las redes, limpiar el barco, arreglar los motores, cambiar los aceites, realizar recambios” y así, afirma González “estamos preparados para la temporada”. Y es que en invierno la pesquera “está mas floja, hay mal tiempo, se junta una cosa con otra, y no compensan las ventas con los gastos”, nos comenta Vicente, quien va a aprovechar este parón para irse “una o dos semanas de vacaciones”, ya que en verano “no se puede ir uno…”.

Reparando redesPero estos descansos, no sientan bien a todos los marineros, “cuando llevas dos o tres semanas parado se suele echar de menos, parece que te falta algo, estás deseando volver a pescar, igual que cuando estás pescando mucho tiempo estás deseando parar una semana”, explica. Vicente González tiene previsto volver a la mar “a primeros de año, en enero, empezaremos pillando caballa, jurel…”.

El patrón Vicente González

Vicente González se dedica a la pesca de cerco en el LEVANTE ALMERIENSE, desde los catorce años. Su primera experiencia en la mar fue en “un barco de cerco y luego en uno de arrastre, me gustó y decidí comprarme un barquillo, me puse por mi cuenta y aquí estamos”, nos comenta. Sobre finales de año, parte de su pesca se centra en el BONITO. “Es un pescado de paso, puntual, vas en su busca y no lo pillas, y vas una noche y te tropiezas con ello, es una lotería”, nos cuenta este pescador sobre el BONITO. Aunque esta temporada no está siendo buena para esta especie, con escasas capturas, Vicente asegura que “si pillas alguno puñado bueno tienen un gran valor y ya salvas la semana”. Y es que a veces “la mar es muy complicada, tienes un año muy bueno o malo, el año pasado por ejemplo fue muy bueno, en un día conseguimos 1400 cajas de BONITO, otro día 270 cajas, otro dia 100… Y éste de bonito, de doblá de jurela, ha habido cuatro contados…”, comenta resignado. Sin embargo, afirma que este año “hemos pillado más jureles y caballa que el año pasado”.

Para capturar el BONITO, Vicente practica “la pesca de cerco, que consiste en el trabajo que desarrollan dos barcos. Uno de ellos corresponde al bote de luz que atrae a los pescados y en el que está un marinero y otro al barco principal, que cuenta “con seis o siete personas”, explica. “El arte de cerco es una red rectangular que lleva una relinga de corchos que se queda en la superficie del agua y por debajo posee una relinga de plomos”, nos indica. Posteriormente se hace un círculo con el barco y se recoge como una bolsa todo el pescado, gracias a la jareta. Además del BONITO, la tripulación también se dedica a la pesca del “jurel, la melva, la caballa, el espetón, la sardina, el boquerón…”.

¿Y vosotros en vuestro trabajo cuándo os tomáis vacaciones? Contadnos qué época es la mejor para vosotros!!

Tras el salmonete con Paco Rico

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Nos embarcamos con Paco Rico en una jornada de pesca para conocer de primera mano cómo se pesca el SALMONETE en el Levante Almeriense. Paco Rico, continúa con la estirpe marinera de los Morales, desde los 14 años lleva más de 30 años ejerciendo como pescador artesanal.

La pesca artesanal engloba varias formas o métodos de pescar, están barcos que pescan la jibia, el SALMONETE, la pescadilla, todo lo que concierne a artes de enmalle. Artes que constan de un plomo, un corcho, y red más clara o más ciega, es decir una malla más grande o pequeña en función de las capturas que quieras obtener”, nos explica Rico. Así mismo, afirma que “las artes que empleas al cabo del año dependen de la especie que vayas a pescar jibia, SALMONETE, pescadilla, pargo, lecha, melva…”.

Redes Levante Almeriense

El SALMONETE es según este pescador de Villaricosuno de los pescados estrella de nuestra costa, principalmente hay dos especies salmonete rojo y salmonete blanco, dependiendo del hábitat en el que vive adquiere unas tonalidades más o menos verdosas, y fisicamente el blanco es más cabezón y más alargado, no es tan rojo”, pero en cuanto al sabor “el rojo se lleva la palma”.

Para Paco Rico las características físicas del SALMONETE están relacionadas con las zonas de pesca “hay veces que calamos aquí en la desembocadura del río y el SALMONETE tiende a ser más verdoso, y en la zona de la posidonia tiene un tono más rojizo”.

Salmonetes del Levante Almeriense

Pescamos con red de enmalle, aunque se rompre fácilmente y desgraciadamente en estas pesqueras se rompe mucho. Se suele calar para pillar el SALMONETE rojo en la zona de Arguel, donde la posidonia crece, y el salmonete se encuentra en la arena y en la posidonia, entra y sale, y por supuesto en la zona de roca. El pescado va navegando por el fondo, pegado al suelo, con las barbillas esas que tiene va moviendo fanguico y la arena y va comiendo pequeños crustáceos como cangrejicos, camaroncicos, quisquillicas…”.

Pesca del salmoneteEn cuanto a calar las redes, Paco Rico nos cuenta que hay dos modalidades, “echar la prima se le llama a echar la redes en el horario que comprende entre una hora antes de ponerse el sol, o media hora después de que se ponga”; y el alba “corresponde a calar una hora antes de que se salga el sol y tres cuartos de hora después ir a recogerlo. Por lo que en un par de horas las capturas pueden estar hechas y cuando hay salmonete con ese par de horas sobra para traer jornadas para tierra”.

Nuestra jornada de pesca fue intensa y variada finalmente cayeron en nuestras redes “sargo, vidriera, lecha, diablo, lisa, breca, pargo” y todo lo aprovechamos.

Paco Rico es un pescador de toda la vida, “primero fue mi padre, José Rico, nos inculcó esa necesidad, porque para él la mar es una necesidad espiritual”. Su apego a la mar, no es solo una tradición familiar porque a este pescador la mar le da “libertad, tranquilidad, disfruto estando en la mar, pero también es cierto que te da una de cal y una de arena”. Sobre el negocio de la mar considera que “hoy vivir de la mar se está volviendo cada vez más complicado, no tiene parangón con la mar que conocí hace 20 años, y nada que ver con la que conoció mi padre hace 40 años. Por desgracia han desaparecido muchas especies, se esquilma de manera muy notable y lamentablemente tenemos que aceptar que esto es así. Aunque espero seguir otros 20 años pescando, eso será que tengo salud y que estoy aquí”.

Pesca de cerco para capturar caballa en el Levante Almeriense

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Vicente González, patrón de una embarcación, se dedica a la pesca de cerco en el LEVANTE ALMERIENSE. Marinero de vocación, a los catorce años empezó a trabajar en la mar. Criado en el LEVANTE ALMERIENSE, Vicente jugaba junto a su hermano, “cada tarde, en la orilla de la playa en los Cocones”. Ahí nació su relación con la mar, y siendo muy joven ya adquirió su propio barco.

El patrón Vicente González

Su primera experiencia en la mar fue en “un barco de cerco y luego en uno de arrastre, me gustó y decidí comprarme un barquillo, me puse por mi cuenta y aquí estamos”, nos comenta Vicente. Desde su embarcación, este pescador del LEVANTE ALMERIENSE, practica “la pesca de cerco, que consiste en el trabajo que desarrollan dos barcos. Uno de ellos corresponde al bote de luz que atrae a los pescados y en el que está un marinero y otro al barco principal, que cuenta “con seis o siete personas”, explica.

El Barco de luces

“El arte de cerco es una red rectangular que lleva una relinga de corchos que se queda en la superficie del agua y por debajo posee una relinga de plomos que a veces llega hasta al suelo, y que tiene de largo 330 metros, y unos 70-80 metros de alto”, nos indica.

Reparando redes

Posteriormente se hace un círculo con el barco. “La relinga del plomo lleva un cabo que se le llama jareta, que es corredora y va con una anilla, que es de lo que tienes que tirar de una punta y de otra cuando haces el círculo. Tiras de los dos extremos cierras el plomo, y al quedar cerrado el plomo, el corcho se queda en la superficie y se hace una bolsa. La bolsa la tienes que ir metiendo a bordo del barco, la vas reduciendo hasta que se queda una bolsa más pequeña donde se quedaría el pescado más armado para echarlo arriba en las cajas”, y en ésto consiste la pesca de cerco.

Sacando la caballa con el salabar

Cuando el pescado ya está a bordo, entra en acción la fuerza bruta de los marineros. “Para mover las capturas necesitamos muchas manos ya que no es fácil mover 3.000 o 4.000 kg , y a veces hay que estriarlo, separar el jurel de la CABALLA que a veces viene junto, o devolver alguna boga o algún jurel negro, pescados de poco valor comercial”, afirma Vicente.

Las jornadas de trabajo son nocturnas, “ya acostumbrados, salimos todos los días a las 21 horas pero la hora de vuelta depende… A veces tardas en pillar y otras ya estás de vuelta a las 00.00 horas o a las ocho de la mañana…”, comenta Vicente.

Arte de cerco en el Levante AlmerienseLa CABALLA no tiene un gran valor comercial para los pescadores pero según Vicente “cuando pillas una cantidad muy grande se mantiene el precio para fábrica”. Además de esta especie , la tripulación también se dedica a la pesca del “jurel, la melva, el bonito, el espetón, la sardina, el boquerón…”. Y es que en el LEVANTE ALMERIENSE “hay mucha variedad de pescados”. En fechas de paso hay gran cantidad de “CABALLAS, bonito, melva, de septiembre a noviembre, cuando viene el pescado del revés de desovar en el Mediterráneo”, afirma.

En cuanto a su futuro en la mar, Vicente González asegura que pretende “seguir hasta que me jubile, pero el tiempo lo dirá…”. Afirma que le gustaría que se continuara con la tradición de la pesca “pero la cosa está muy complicada, a veces a uno le dan ganas de venderlo todo, pero por lo menos esto es un puesto trabajo…”. A pesar de “las complicaciones con los administraciones que cada vez impone nmás reglamentos, me gusta estar aquí, todos los días, en la playa, en la costa, y es que ser pescador, si te gusta, es un oficio que se lleva bien”.

Pescando el sabroso pulpo del Levante Almeriense con Alonso Quesada

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Alonso Quesada es pescador por tradición familiar, desde su tatarabuelo hasta él recuerda siempre a su familia dedicada a la mar. “Y con la edad que tengo ya terminaremos en la mar” afirma Quesada, quien nos cuenta como su padre, aunque jubilado “sigue ayudándonos, nos arma las artes”, y como también “su hijo trabaja con ellos en el barco”. Pero será éste quien romperá la tradición y tomará un nuevo rumbo ya que va a estudiar Arte Dramático en Madrid, otra profesión heredada. Y es que Alonso Quesada comparte su vida de marinero con su vida de actor como responsable del grupo de teatro ARTE de Garrucha, con el que ha interpretado la Pasión Viviente en Vera.

Alonso Quesada, pescador de Garrucha

Durante la entrevista, Alonso estaba en plena labor artesanal, remendando y construyendo las nasas con las que pescan los pulpos en el LEVANTE ALMERIENSE. “Otros años ha habido más kilos de pulpo, pero aún se ve mucha cría y aunque hay menos kilos, el precio que ha cogido el pulpo es bastante considerable”, nos explica.

El pulpo del LEVANTE ALMERIENSE “es muy bueno, tiene un sabor especial, igual que la gamba de aquí, es buenísima, y la clave está en el producto porque los mismos patrones, los mismos barcos pescan el pulpo en otras zonas y el sabor no es el mismo”, afirma Quesada.

Pulpo capturado en el Levante Almeriense

Para este pescador de Garrucha “el pulpo más famoso de todos, es el pulpo del LEVANTE ALMERIENSE”, y es en esta época cuando se “pesca y cuando se debería de pescar, ya que ya ha soltado las huevas”. Además en este período del año “el agua está más caliente”, los meses de junio y julio “son los mejores para la nasa”, ya en agosto “empiezan a entrar pulpillos pequeños cuya pesca es ilegal y además no son comerciales.

Las nasas del LEVANTE ALMERIENSE “son redondas no como en el norte, a nosotros nos viene mejor así para los alambres, luego les ponemos un tiesto de plástico le cortamos el culillo, y ahí está el truco, por esa canastilla van entrando los pulpos y van comiendo poco a poco”, dice.

Captura de pulpo con nasa en el Levante Almeriense

En cuanto a las zonas de pesca, Quesada afirma que “cada maestrillo tiene su librillo. Ahí están los sitios señalados de toda la vida buenos para el pulpo. La mar no es una llanura como muchos se creen, es como en tierra, hay montañas, hoyos… A la hora de calar las nasas tienes todo eso en cuenta”. Esas zonas conocidas “ya vienen de los viejos de aquí de Garrucha, ellos conocían la mar como su casa. Hoy en día los aparatos electrónicos han venido a verificar lo que los viejos ya sabían”. Además de las zonas, a la pesca del pulpo también le afectan las lunas, las corrientes de agua y el viento, “el Poniente en esta costa enfría las aguas, y eso es muy malo en estas fechas, en cambio el Levante nos asegura coger unos kilos más de pulpo”, admite.

Pesca de pulpo con nasas en el Levante Almeriense

En cuanto al cebo que emplean, Quesada afirma que “los pulpos no son tontos, y les gustan los buenos cebos con salazón, nosotros encarnamos lacha, boga, porque es barato, pero en octubre cuando pescamos lecha y salmonetes se los ponemos y les encantan”.

El resto del año, Quesada emplea otras artes artesanales como la pijota con la que capturan pargo o melvas,y emplean la nasa para otras especies como el camarón.

Esta es la experiencia profesional de Alonso Quesada sobre la pesca de este cefalópodo, pero tú has pescado o has visto cómo pescaban un pulpo alguna vez? Si es así cuéntanoslo, queremos conocer tuvivencia!!

Odisea de la pesca artesanal en Cabo de Gata

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Como una tarea heroica desarrollan cada día los pescadores de San Miguel de Cabo de Gata su labor marinera. Condicionados por el viento de Poniente, por tener que cumplir las restricciones de trabajar en una zona protegida, por tener que botar el barco cada día a mar abierto, los pescadores de artes menores de San Miguel de Cabo de Gata viven su oficio de pescador de un modo diferente. “No somos igual que el resto de los núcleos pesqueros del Parque, tenemos la dificultad del tiempo, cuando hay poniente ya no podemos salir, además estamos dentro de un Parque natural y una reserva marina, por lo que tenemos unas restricciones especiales”, afirma Luis Rodríguez Rodríguez, El Chato, pescador y presidente de la Asociación de Pescadores Artesanales del Parque (PESCARTES), formada por pescadores de Cabo Gata, San José, La Isleta, Aguamarga y Carboneras.

San José en Cabo de Gata

“A mi me han salido los dientes en la mar, siempre hemos trabajado con artes que necesitaban mucha gente, y mi escuela ha sido la gente”, recuerda El Chato, quien lo primero que hace por la mañana, es ver el tiempo, “me levanto me tomo el cafelillo y en la caseta espero a que llegue el marinero”. Antes se miraba el cielo, a las nubes o se escuchaba el trinar de un pájaro “ahora trabajamos más seguros, en el barco llevamos VHF y nos dan el parte meteorológico cada hora”, asegura.

Niño en un barco de pesca artesanal

“Soy un pescador de artes menores, que realiza pesca artesanal con trasmallo, nasa, con jibieras, con palangrillo, dependiendo de la época y del arte, capturamos una especie u otra, ahora estamos pescando JIBIA”, señala Luís Rodríguez. La clave de la pesca artesanal en esta zona está en la alternancia de las artes, dicha alternancia está condicionada por la época del año y a su vez determina la especie a capturar, por eso entre los principales pescados de época que capturan están la melva, el salmonete, la JIBIA

Pesca artesanal en San Miguel Cabo de GataLa pesca artesanal se practica en todo el mundo, pero es curioso que “la pesca artesanal como se realiza en el resto de España o dentro del Parque es distinta en San Miguel de Cabo de Gata por la dificultad de estar en un playa. No tenemos hielo, no tenemos gasoil, no tenemos donde guardar los aperos de pesca”, afirma el Chato. En un día de viento donde los pescadores tienen puerto o refugio “no tienen la dificultad que nosotros tenemos. Aquí en cuanto hay un poco de oleaje no puedes botar el barco en el agua por las olas que se producen en la orilla”, situación que les obliga a quedarse en tierra reparando las redes y arreglando los barcos pero sin obtener ganancia alguna.

Pesca Artesanal en Cabo de Gata

Como pescador artesanal que ha aprendido de su padre, al Chato le gustaría que su hijo, que también trabaja con él, aprenda este oficio y pueda seguir ejerciéndolo. Los Chatos, los Arenques, los Leñeros, los Carrellines, son algunos nombres de patrones, “viejos conocidos en los puertos de Castellón a Ceuta”, que están desapareciendo, “en los años 80 éramos veinte barcos ahora quedamos cuatro”.

EL RESPETO AL MEDIO AMBIENTE, CLAVE DE LA PESCA ARTESANAL

Macarena Molina Hernández, gerente de Ecoalmeria Iniciativas Ambientales, asegura que el Parque Natural de Cabo de Gata le debe a la pesca artesanal “el estado de conservación de sus fondos marinos, gracias a su actitud respetuosa con el medio ambiente, con las capturas…”.

Esta actitud se debe a que los pescadores artesanales consideran a “la mar como una madre, ellos entran a la mar y salen cuando ella quieren, saben que quien manda es la mar”, afirma Macarena Molina. Y siguen sus ritmos, “ellos van rotando sus aparejos, cambiando de arte igual que en la agricultura, y es que ellos capturan en función del ciclo vital de los peces, saben cuando tienen que pescar menos para conseguir lo mismo, ellos prefieren coger una jibia grande que cinco pequeñas”.

Puesta de sol en Cabo de Gata

Además de su valor patrimonial, la pesca artesanal “es una de las señas principales de la comarca, en una zona donde las posibilidades de trabajo están muy limitadas por el respeto al medio ambiente, han logrado que se asentaran los núcleos de población,”, señala la gerente, quien reclama que al igual que se protegen las especies “habría que proteger a estas poblaciones, actualmente son sostenibles, y deberíamos poner en valor todo lo que ellos están protegiendo”.

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